Por qué y cómo decantar el vino
Hay dos motivos para decantar un vino:
- Es un vino viejo
- Es un vino joven y necesita oxigenación
Así se decanta un vino viejo.
Con un vino viejo es importante decantar con cuidado. Al envejecer, los taninos disminuyen y los sabores del vino se desarrollan. Si entra rápidamente mucho oxígeno, el vino puede coger un sabor avinagrado y volverse ácido, lo que puede ocurrir muy pronto. Por eso es importante verter el vino con calma y no agitarlo en exceso. También conviene usar una jarra estrecha. Por último, recomendamos servir el vino a los invitados lo antes posible y con cuidado, para disfrutarlo antes de que se oxide en exceso.
Ejemplos de vinos que envejecer bien:
- Barolo
- Bourgogne
- Chianti
Así se decanta un vino joven.
Un vino joven es aquel que alcanza su mejor momento tras muchos años, pero que a menudo se bebe ya pasados 5–10 años. En este caso la decantación es muy importante. El vino debe oxigenarse bien para que los taninos, que en un vino joven suelen estar firmes, se suavicen. Cuando los taninos están más redondeados, el vino resulta más agradable de beber. No es necesario verter el vino joven con tanta delicadeza; es positivo que al verterlo en una jarra ancha aparezcan burbujas. Tras verterlo, el vino debe agitarse; puedes hacerlo tú mismo o dejar que la jarra lo haga, como ocurre con la VacuVin Swirling Carafe. Recomendamos decantar el vino unas horas antes de servirlo para que esté perfecto al degustarlo.
Ejemplos de vinos jóvenes:
- Barbera
- Vino de la región del Ródano
- Amarone
- Bordeaux